sábado, 10 de noviembre de 2012

cuento juvenil



 
***GRACIAS A LA BASURA EXISTO***

Soy una caneca de basura, un lugar donde los humanos depositan todo aquello que ya no les sirve, y que con el pasar del tiempo terminan siendo mi única razón para sonreír. Cada vez que alguna de las personas con las que vivo decide arrojar “basura “dentro de mí, recuerdo el día en el que me compraron una  linda cesta naranja con flores que escogieron en medio de muchas otras grises, que se encontraban en aquel almacén, recuerdo como la pequeña de la casa fue quien pidió a su madre que me comprara porque mi color era su color favorito, y como al llegar a casa estuve bacía por un largo tiempo  y de pronto únicamente arrojaban a mi nada más que papeles.
Hoy, después de muchos años  de servir con gran utilidad, puedo ver  a mi alrededor algo que para ese momento me hubiese parecido imposible, una niña convertida en mujer, una familia con problemas de desorden,  y una cesta de basura maltratada por el transcurso de los años, llena  de mugre y con  esas lindas flores azules que tenía el día  de mi elaboración casi borradas. Estropeada, afeada, casi inservible y envejecida, no lamento ninguno de los días que viví con esta gente puesto que entre tantas cosas he sido testigo de que como yo, a esta  modesta morada han llegado otros objetos , desde alimentos   donde sus envolturas terminan dentro de mi hasta unas lámparas  carísimas que el  perro rompió, o eso lindos poemas que Natalia escribía para su novio escritos mil y una veces con dibujos y aromas de diferentes perfumes, siendo  tales estos la única fragancia agradable  que  se desechaba en esa casa y que por supuesto yo debía percibir . Bueno en fin, escritos que ella jamás entregaba y que según les decía a sus amigas no lo haría a causa de su vergüenza, gran fortuna para mí. Ya que durante todos estos años mi único consuelo es leerlos una y otra vez porque ya no los escribe.
Así como cada cosa ya sea costosa o barata es adquirida por esta familia, luego de deteriorarse igual que yo,  es descartada, termina su función y aparece dentro de mí, para luego ser transportada en una bolsa hasta un camión y llagar a un remoto lugar que aún no conozco, y no lo conozco porque tenido la fortuna de no ser  basura sino basurero, elemento indispensable  en una vivienda.
Eso soy yo, una pobre víctima del trabajo capaz de contener  muchas cosas, testigo de orgullos y vergüenzas de esta gente, culminadas en mi .Pero que a pesar de todo ello, del mugre y mi desagradable olor, sigo ahí firme, dispuesta y sobre todo agradecida de continuar aquí a pesar del tiempo con solo una dificultad; no poder hablar y darle las gracias a estas personas por aún hacer uso de mi.
                                                                                                                    

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